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Nosotros

Nuestra historia

La historia de Grupo Velada no comienza con una empresa. Comienza con una familia.
Enrique Velada dedicó su vida al sector óptico en una época muy diferente a la actual, cuando el trabajo, el esfuerzo y la constancia eran la base sobre la que se construían los proyectos. Tras años de experiencia y aprendizaje, decidió dar el paso más importante de su trayectoria profesional: crear su propia empresa.
Así nació E. Velada S.L. en 1980, en un taller de aproximadamente 100 metros cuadrados situado en Móstoles. Un espacio modesto comparado con la empresa que conocemos hoy, pero suficiente para albergar una gran ilusión y una firme voluntad de crecer.
Desde aquellos primeros años, Enrique no recorrió este camino solo. A su lado estuvo siempre su esposa, Emilia Martín-Consuegra, quien se incorporó plenamente a la empresa en 1983 y pasó a formar parte fundamental del proyecto. Juntos afrontaron los retos de una etapa en la que cada pedido, cada cliente y cada decisión requerían dedicación absoluta. Como ocurre en muchas empresas familiares, el crecimiento de E. Velada S.L. fue el resultado del esfuerzo compartido, de largas jornadas de trabajo y de una implicación total con la empresa.
Entre herramientas, diseños, muestras y jornadas interminables comenzaron a fabricarse las primeras monturas y a construirse los cimientos de un proyecto basado en la calidad, el servicio y la cercanía con el cliente. Aquellos valores, nacidos en los orígenes de la empresa, siguen siendo hoy parte esencial de nuestra forma de entender el negocio.
Los primeros años estuvieron marcados por la innovación, la pasión por el diseño y la voluntad constante de mejorar. En 1983 comenzó nuestra participación en ExpoÓptica, la feria de referencia del sector óptico en España, celebrada en Madrid. Aquella etapa estuvo acompañada por importantes reconocimientos profesionales, obteniendo dos premios consecutivos de diseño en las ediciones de 1983 y 1984. Estos galardones supusieron un importante impulso para la empresa y confirmaron la capacidad de aportar nuevas ideas y soluciones a un sector en plena evolución.
La vocación de crecimiento llevó pronto a mirar más allá de nuestras fronteras. Nuestra primera experiencia internacional llegó a través de Venezuela, donde comenzamos a trabajar con un distribuidor conocido durante una feria profesional. Aquella oportunidad supuso el inicio de una intensa actividad exportadora que nos permitió abrir mercado en numerosos países de Latinoamérica.
Con el paso de los años, la presencia internacional fue creciendo hasta contar con representación propia que recorría el continente americano, desde Canadá hasta la Patagonia. Paralelamente, la participación en importantes ferias internacionales, como Nueva York y Colonia, contribuyó a consolidar la imagen de la empresa y fortalecer relaciones comerciales en distintos mercados del mundo.
A medida que la empresa crecía, también lo hacía la experiencia acumulada. Lo que comenzó como un pequeño taller especializado en fabricación fue evolucionando hasta convertirse en un proyecto empresarial cada vez más sólido, capaz de adaptarse a los cambios del mercado sin perder su esencia.
Como toda empresa con una larga trayectoria, también hemos vivido momentos especialmente difíciles. La crisis económica de 2008 supuso uno de los mayores desafíos de nuestra historia y puso a prueba a todo el sector óptico. Fueron años complejos que exigieron capacidad de adaptación, sacrificio y mucho trabajo. Sin embargo, aquellos momentos también reforzaron los valores que siempre habían acompañado a la compañía: la cercanía con el cliente, la responsabilidad, la confianza mutua y la voluntad de seguir adelante incluso en las circunstancias más adversas.
Uno de los capítulos más especiales de nuestra historia comenzó con la creación de los viajes de incentivo. Lo que nació como una iniciativa para agradecer la confianza de nuestros clientes terminó convirtiéndose en una de las señas de identidad de Grupo Velada. A lo largo de los años, cientos de ópticos han compartido con nosotros experiencias inolvidables en destinos de todo el mundo.
Más allá del propio viaje, estas experiencias han servido para estrechar lazos, crear amistades y reforzar una filosofía empresarial basada en las relaciones personales y la confianza a largo plazo. Para nosotros, los clientes nunca han sido únicamente números o pedidos; siempre han sido personas con las que hemos construido relaciones duraderas a lo largo de los años.
Con el tiempo, la empresa evolucionó desde sus orígenes como fabricante hasta convertirse en un grupo especializado en distribución óptica, manteniendo siempre el conocimiento técnico, la experiencia y la pasión por el producto adquiridos durante décadas dentro del sector.
La segunda generación se incorporó de forma natural a esta historia. Javier Velada comenzó a trabajar en la empresa en el año 2000, aunque su relación con el mundo de la óptica venía de mucho antes. Creció rodeado de monturas, almacenes, catálogos, ferias y conversaciones sobre el sector, viviendo desde dentro la evolución de una empresa familiar que forma parte de su vida desde que tiene uso de razón.
Hoy, más de cuatro décadas después de aquel taller de Móstoles, Grupo Velada continúa avanzando con la misma filosofía que impulsó a Enrique Velada y Emilia Martín-Consuegra desde el primer día: trabajar con honestidad, construir relaciones duraderas y ofrecer a nuestros clientes la tranquilidad de contar con un socio comprometido con su éxito.
Porque nuestra historia no se mide únicamente en años. Se mide en las personas que la hicieron posible, en las relaciones construidas a lo largo del camino y en la confianza que nuestros clientes han depositado en nosotros generación tras generación.

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